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Entrevista a GG de Buenos Aires Stencil

Filled as Interviews @es

Tenemos una nueva entrevista para compartir con ustedes, cortesía de los chicos de escritos en la calle.

En esta ocasión, GG de bs.as.stncl comparte sus vivencias tras una década dedicada al arte callejero y sus experiencias pintando las paredes de Buenos Aires, una ciudad en constante cambio.

Muchas gracias nuevamente a los chicos de escritos en la calle por compartir su entrevista con nosotros. Asegurense de pasar por su blog y chequear su proyecto.

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¿Y SI LO PINTAMOS EN LA CALLE?

bs.as.stncl es un colectivo de stencil compuesto por dos artistas argentinos, de nombre GG & NN.

Junto a NN, empezaron a pintar en 2001. Su primer diseño fue un hit: el Bush con orejas de Mickey. Después, se relacionaron con otros artistas y encararon trabajos más grandes. En 2006 con rundontwalk, Malatesta y Stencil Land abrieron una galería de arte urbano: Hollywood in Cambodia.

En esta charla recorremos 10 años de Bs. As. Stencil, y una década con el graffiti y street art en Argentina.

¿Y si lo pintamos en la calle? - Entrevista a GG de Buenos Aires Stencil

Cuando empezamos a pintar como Buenos Aires Stencil fue porque mi socio NN tenía unos diseños que estaban buenísimos. La idea era sacar una serie de remeras, pero nos ganó la ansiedad. Para hacer remeras teníamos que ir a un taller, comprar remeras, un proceso lento.

Nos gustaba mucho el diseño que había hecho NN: el Bush con las orejas de Micke, y otro que era una mina muy años 50, jugando a los bolos, tirando una bola de boliche pero que era una bomba, y decía“American Style”. Los dos eran en contra de la invasión de EE.UU a Afganistán, al toque después de 9-11.

Y dijimos: “¿por qué no hacemos un esténcil y lo probamos en una remera?” Probamos y nos quedó la plantilla. Y esa misma noche dijimos: “¿y si lo pintamos en la calle?” Estábamos al pedo, cerca de diciembre de 2001, el país era un hervidero, había que decir, que quejarse, estaba ese espíritu en la calle…

Muchos arrancamos en la misma época

Ninguno de los dos somos de militar en política. Ninguno de los dos era de pintar en la calle. Yo soy diseñador gráfico; NN estudió grabado en la Pueyrredón. Los dos teníamos una veta artística pero ninguno se dedicaba a pintar, ni en la calle ni adentro.

Cuando empezás a pintar las paredes, les prestás más atención. Y empecé a descubrir que había otros esténciles. No sabía si estaban hacía mucho o qué. Nos enteramos después de que arrancamos muchos en la misma época.

Nosotros pintábamos siempre alrededor de donde vivíamos, y nuestra base era la casa de NN cerca del Luna Park. Entonces a la noche agarrábamos las plantillas y pintábamos en la zona bancaria, que a la noche es un desierto. Imaginate, diciembre, Corralito, todos los bancos cubiertos con vallas, los informativos en la puerta de los bancos, la gente que iba a querer romper el banco.

Se veía mucho lo que pintábamos. Tuvimos la suerte de estar en ese lugar, en un momento muy especial del país.

Hasta la victoria

Enseguida, empezamos a ver cosas pintadas por la zona de Congreso, por ejemplo en Rivadavia entre Uruguay y Paraná. Y decíamos: “mirá, se nota que hay pibes que pintan acá también”.

Al tiempo nos conocimos. Nos contacta Guido Indij… de La Marca, que empieza a hacer el libro “Hasta la victoria, stencil“. Entonces se empieza a contactar con los artistas y de alguna manera él nos pone en contacto con los otros artistas, con otros colectivos: Run Don’t Walk, unos pibes que se llamaban 220, Burzaco Stencil, Malatesta…

HIC Crew

Con los Run Don’t Walk (Fede y Tester), nos dimos cuenta de que compartíamos muchas cosas. Escuchábamos la misma música, ellos habían tenido sellos independientes, yo laburé en un sello (Radio Tripoli Discos) que editaba bandas punk, teníamos amigos en común y terminamos amigos.

Ahora muchas veces pintamos todos juntos y no es ni uno ni otro grupo. Cuando pintamos todos juntos los de la galería (con Stencil Land y Malatesta) es Hollywood in Cambodia Crew, no es un grupo u otro. Y eso representa un poco la ideología de salir a pintar. Porque, sin conversarlo, no firmamos nuestras obras, otra cosa que compartimos. Cuando pintamos en la calle, yo no le pongo BsAsStencilabajo. Y RDW tampoco.

Después es algo que hablás. Para mí, es un poco demostrarle a la gente que cualquiera puede salir y expresar una idea o una emoción, lo que quiera, con dos mangos. Con una lata de aerosol o una de látex y un pincel y una plantilla. No hace falta tener millones como una marca para comprar backlights, o los políticos que les pagan a esos que hacen las letrotas gigantes. Podés salir y expresarte con dos pesos. Pero, si yo agarro y pongo mi nombre, es lo mismo que hace una marca. Mi mural o mi pintura pasarían a ser una propaganda de ese nombre. Y eso es algo que yo no quiero.

Cuando terminaste de pintar, pasó a ser de la calle. ¿Por qué le tengo que poner mi nombre? Y peor los que le ponen la página web. Eso es querer hacerse famoso. Yo nunca firmé y el que me quiere encontrar, me termina encontrando.

2005 Pichuco

Muchos empezaron pintando letras y después evolucionaron

Hay muchos que empezaron pintando letras: piezas, bombas, graffiti más hip hop. Pero en definitiva lo que dice es siempre el nombre de un tipo. Todo bien, pero a mí no es lo que me gusta. Porque además hay como un código de tapar al otro. ¿Por qué no hacés algo mejor al lado, que llame más la atención y listo?

Muchos empezaron pintando así y después evolucionaron a otras cosas, encontraron un estilo, lo que querían decir. TEC empezó así. Blu, que es re-original lo que hizo después. Y tenés cosas como el neo-graffiti que hacen Jaz, Nerf, Mart, Poeta, Roma, que ya son formas abstractas y colores.

También puede ser una cuestión de edad. Supongo que después de un tiempo, te cansás de pintar siempre un nombre.

Cada vez pintamos menos por una cuestión de edad, tenemos más compromisos, yo tengo un hijo de cuatro años, otras responsabilidades.

Pero seguimos pintando en la calle. De otra manera. Ya no hacemos una plantilla chiquita un montón de veces sino que pensamos más lo que vamos a pintar, lo que queremos decir. Ahora me aburre pintar una sola cosa un montón de veces. Me quedo contento si pinto tranquilo algo de tres, cuatro metros y listo.

Y manejamos la galería que eso también nos sacó tiempo. Hace cinco años ya que estamos.

La galería

Nos llamaron del Post Street Bar. Los dos dueños, no sabían bien qué hacer, pero querían poner un bar. Tenían un amigo que les dice, “mirá, estos pibes están por todos lados”, les muestra el libro de Indij que la mitad era de RDW y  la otra de nosotros. “¿Por qué no los llamás y que te pinten todo el bar? Y de paso tenés un bar temático: no va a ser un bar más.”

Estábamos nosotros, RDW, StencilLand, Burzaco Stencil. Éramos unos ocho. Nos dijeron que nos daban los materiales. La mitad querían hacerlo y la otra mitad no queríamos. Yo, si no me pagaban, no quería: el dueño del bar iba a lucrar con eso, y ¿decorarle el lugar gratis? No.

En un momento la novia del NN, mi socio, sube a la terraza y ve que hay dos habitaciones vacías. Eran para depósito. Y ahí salió: “¿y si ponemos una galería?” Y nos dijeron que sí. Igual, abrió el bar y estuvimos como un año antes de arrancar. Nunca nos poníamos las pilas, teníamos las energías puestas en la calle todavía.

Hasta que dijimos “vamos a poner la galería porque sino se va a diluir. O van a abrir otra galería. Va a venir alguien que no tiene nada que ver con el arte urbano o el esténcil, y vamos a tener que terminar yendo todos ahí, a negociar con un desconocido para hacer muestras y vender las obras. Ahí dijimos “pongamos una galería nosotros y ahí nadie nos va a poner reglas”. Y empezamos. A esa altura, en 2006, ya conocíamos a todos los que pintaban.

El 80% de las ventas son a extranjeros. Acá no hay coleccionistas, como en San Pablo, por ejemplo, de arte urbano. Y los turistas lo valoran de otra manera, creo que porque vieron cosas en sus ciudades, tienen otra atención y acá abundan. Lo que más valoran es el trabajo colectivo que se da muchas veces.

Las obras pintadas entre varios, que no es que hay ocho metros y repartimos, vos pintás hasta acá, otro al lado, por compartimentos. Acá se da que yo pinto algo y vos le agregás algo arriba, y otro mete otra cosa. Eso no se da así nomás.

Venga a vernos laburar

A los DOMA los conocí en 2004. Yo me fui a vivir un año a Nueva York y había una muestra en la que presentaban un libro. Los DOMA pintaban acá en la calle. Habían pintado esténcil ya en el año ’94, todavía debe quedar alguno: en el Pasaje Obelisco, cerca de las escaleras, había una vaca, un bebé, unas llamas, que los combinaban.

Ellos nos presentaron a los pibes de FASE, que también estaban muy activos en ese momento. Durante varios años organizamos entre todos unas reuniones que se llamaban Expression Sessions. Nos poníamos de acuerdo entre quince, veinte artistas, íbamos a una plaza que sabíamos que había un muro grande, hacíamos flyers y lo publicitábamos como un evento.

Invitábamos a la gente para que venga a vernos laburar. Para que no sea siempre eso de ves algo pintado y te preguntás: ¿cuándo lo pintaron? ¿quién lo habrá pintado? ¿cómo hizo? Hacíamos una por año, varios años lo hicimos.

Intercambios

Ahora se ve mucho pincel. Y trabajos grandes. En el 2002, 2003 hubo un auge del stencil. Todo el mundo hacía esténciles, te quedabas quieto en una esquina y te pintaban. Esto es como todo: hay modas. Después decayó un poco y empezó lo que nosotros llamamos Muñequismo. Los personajes, o caracteres. Desde el 2004, muchos dibujos de muñequismo, a escala humana, de dos metros.

Por esa época vinieron varios artistas de afuera. Algunos se quedaron. Vinieron los London Police, que eran de Amsterdam. Ellos les decían a los que pintaban murales acá: “¿Y por qué no los hacen grandes, de seis metros? Si alquilás andamios, nadie te va a preguntar si tenés un permiso”. Así se hizo el primer mural en la Central Eléctrica.

También vino BLU, que hace esas animaciones increíbles. Él trajo la técnica del extensor. Él, si pinta a seis metros, tiene un palo de seis metros, pone el tacho a seis metros de él, es un espectáculo verlo pintar. Y eso es algo que está bueno del espíritu de todo este movimiento. Que todo el mundo comparte lo que sabe, porque el otro lo va a usar para pintar en la calle.

Tecnópolis 2011

De la calle a la galería

A mí cuando me dicen si no genera contradicciones pasar de la calle a una galería, no me parece. Creo que es lógico que, si hacés un trabajo en la calle y está bueno, con el tiempo a alguien le va a gustar, lo va a querer comprar y te van a venir a buscar. Es lógico. Es parte de un proceso.

Además hay que ganar plata y está bueno vivir de lo que te gusta. Si siempre estás haciéndolo porque te gusta, y dándoselo a la calle sin esperar nada a cambio, que no te lo tapen al día siguiente. Pero además, ¿cuántos somos los que pintamos en la calle? ¿Cien, trescientos? ¿Y los que pintan adentro, cuántos son? Miles. Eso sería loco. Sería una revolución si salen todos a pintar a la calle.

El arte urbano, intervenir en la calle, los murales, los esténciles, todo eso, es un movimiento artístico mundial, se da en todas las ciudades, por el modo de vida urbano y por la comunicación a través de Internet, que vos podés ver lo que pasa en otras partes del mundo, los artistas se pueden poner en contacto entre sí… Y además lo ve cualquiera, niños, gente a la que no le interesa la pintura, que ve obras cuando va y viene del trabajo, y tal vez algo le llama la atención y le queda…

Permisividad

Yo creo que la permisividad con pintar en Buenos Aires pasa mucho porque si la policía estuviera más aburrida, que no tuviera nada que hacer, seguro que nos correría a nosotros. Pero tiene otros problemas, unos pibes viejita chorro que andan cortando carteras o robando turistas, entonces a unos pibes, ya grandes, que están pintando… ¿qué les van a decir? Y si vienen y me dicen algo, me voy. Le digo: “disculpe, no sabía” y listo. Acá no es como en Berlín que te meten multa, o preso.

Que los pibes se guardan las latas vacías para que no les saquen las huellas dactilares. O que te lo borran al otro día. Ojalá que acá se mantenga así, que a estos bosta no se les ocurra empezar a perseguirnos. En San Pablo fui una vez y estaba todo bien. Después cambió el alcalde y te tapaban al día siguiente. Aunque también es un desafío, se empiezan a buscar formas ingeniosas, lugares más difíciles de tapar, otras variantes.

Presente y futuro

Ahora estamos pintando en el pasaje Casacuberta de Parque Patricios. Nos llamó un vecino, otros lo vieron, les gustó y de quince casas, estamos pintando unas diez. Todos juntos, ya no es un colectivo u otro. Y el próximo proyecto, como Buenos Aires Stencil, que estamos pensando para la calle es con la idea de “Legales”. Queremos pintar frases con aerosol, frases revolucionarias, y ponerle con un esténcil, chiquito, “legales”, como una revolución que se legalizó, como una A de anarquía con el símbolo de “Marca Registrada”, combinaciones contradictorias.

Vote Monstruos 2011

Entrevista: Fernando Aita

Fotos: GG / bs.as.stencil & graffitimundo

Más en www.bsasstencil.org / www.hollywoodincambodia.com.ar

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