La carrera de Malatesta como artista callejero se desarrolló tras otra muy exitosa como skater profesional. Volvió a Buenos Aires en el 2002 después de haberse dedicado al skate y vivido en Nueva York y Japón.
A lo largo de sus viajes, Malatesta coleccionó sus inspiraciónes infinitas en álbumes de recortes, creando obras de collage hermosas que combinaron imágenes de libros y revistas con dibujos suyos y fotos. Volvió a Buenos Aires justo a tiempo para descubrir el movimiento en ebullición de arte callejero. De nuevo en su propia ciudad, Malatesta se inspiró a traducir su arte de libros a su propio ambiente urbana.
Malatesta incorpora varias técnicas artísticas a su obra, incluyendo dibujo, pintura, wheatpaste, stencil y escultura. Sus obras callejeras llenas de colores muchas veces muestran varias de estas técnicas, y son impresas sobre papel tan delicado que se fusiona con la pared. También experimenta con collage y pintura sobre objetos encontrados, y escultura usando materiales como sobras de metal y madera.
Tomando inspiración de la cultura de skate y de sus propias experiencias y viajes, las obras de Malatesta demuestran imaginería ecléctica, onda urbana y personalidad única.